jueves, 22 de mayo de 2014

Amor. Mentira. Masturbación. Homo Sapiens.

Si el amor existiese

no se escribirían

más poemas

ni se prometería

el futuro a la chica de piel pálida que pierde

los días dibujando

la noche que merecerá la pena

ser mujer.

Si todas esas mierdas existiesen

los lunes serían un día cualquiera igual que en pleno agosto cuando los unicornios procrean 

y yacen 

las canciones y las letras 

del jueves noche sobre

la única trama pendiente,

lo único que dejamos

en París, o en Berlín,

en todos los sitios donde nunca

estuvimos ni dejamos

la cuenta abierta de las nubes

que ensuciaron nuestros cuerpos

cuando no hacíamos el amor

y nos masturbábamos

                despacio


sobre la cama.